jueves, 27 de noviembre de 2008

Ubicación de las Nuevas Poblaciones


Las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía se establecieron a iniciativa del gobierno ilustrado de Carlos III en varios desiertos poblacionales del sur de la Península Ibérica entre 1767 y 1769. Estas nuevas colonias, por su discontinuidad territorial, se dividieron en dos partidos administrativos, el de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, localizadas en la Sierra Morena jiennense y con capital en La Carolina; y el de las Nuevas Poblaciones de Andalucía, establecidas sobre distintos puntos cercanos al camino real Madrid-Cádiz en el límite entre los reinos de Córdoba y Sevilla, y cuya capital era La Carlota.

Las Nuevas Poblaciones de Andalucía estuvieron conformadas por cuatro feligresías (La Carlota, La Luisiana, Fuente Palmera y San Sebastián de los Ballesteros), mientras que las de Sierra Morena estuvieron integradas por nueve (La Carolina, Navas de Tolosa, Carboneros, Guarromán, Rumblar, Santa Elena, Aldeaquemada, Arquillos y Montizón).

Para facilitar su establecimiento y alcanzar los objetivos que con su fundación se pretendían, fueron dotadas de un régimen foral que, salvo la etapa napoleónica y los periodos constitucionales, estuvo vigente hasta 1835; un sistema de gobierno que les permitió constituir una superintendencia (que en 1784 se transformaría en intendencia) con jurisdicción independiente del resto de las de la monarquía. Es decir, aunque la mayor parte de la historiografía olvide consignarlo, las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía constituyeron durante el último periodo de la Edad Moderna la “quinta” provincia andaluza; al mismo nivel político-administrativo que los reinos-intendencias de Córdoba, Jaén, Sevilla (conformada por las actuales Sevilla, Cádiz y Huelva) y Granada (integrada por Granada, Málaga y Almería).